Morena: entre la humildad y la fantochería – COMUNIK2 EN VIVO

POR IVÁN SOTO HERNÁNDEZ

Andrés Manuel López Obrador robó la atención de millones de personas a través de las redes sociales, al difundirse un video donde se le ve campechano platicando con sus compañeros de vuelo, algunos de ellos reporteros que cubren la fuente presidencial, quienes lo captaron resignado y tomando de la manera más positiva el retraso de casi cinco horas que tuvo su avión.

Ver: AMLO varado en Huatulco

El presidente electo debió permanecer en un avión comercial de Viva Aerobús porque la nave no pudo despegar debido al mal tiempo registrado al momento que debía despegar de Huatulco, tras su gira de agradecimiento por Oaxaca.

–¿Cree que tendría otro trato si fuera un avión presidencial?, le preguntaron.

–“Sí, pero me sentiría muy mal. No por esto voy a cambiar de opinión. No me voy a subir al avión presidencial. Me daría pena, se me caería la cara de vergüenza, subirme a un avión lujoso en un país con tanta pobreza”, contestó.

En Durango y prácticamente en todo el país, los correligionarios de López Obrador -y muchos beneficiarios del tsunami electoral del pasado 1 de julio- están viviendo una sacudida al percatarse que va muy en serio el plan de austeridad que impulsa en su vida cotidiana el próximo Presidente de México.

Mientras en la entidad duranguense los legisladores locales se rehúsan a discutir y aprobar una iniciativa que les baje de inmediato su oneroso salario a todos -al menos ya cobraron la primer quincena completa haciéndose los despistados-, en su agenda diaria AMLO sigue convencido de gobernar con un concepto que él denomina “la humildad en el poder”.

Y así como en Durango, en casi todo el país hay una nueva generación política de diputados locales, federales, senadores, regidores, alcaldes o gobernadores que ganaron gracias al fenómeno electoral de Andrés Manuel y Morena.

Sin embargo, mientras el tabasqueño se mueve en Viva Aerobús o en vehículos sedán y de muy bajo perfil en comparación con la parafernalia presidencial que se ha visto en México toda la vida, en los estados los nuevos políticos morenistas entraron a sus cargos y empezaron a disfrutar los beneficios del poder desde el primer día.

Eso incluye por supuesto contar con un séquito a sus pies, ropa de sastre, camionetas de lujo, chofer y todo el glamour que implique asumir una diputación local o federal, una senaduría, alcaldía o gubernatura.

López Obrador estuvo varado casi cinco horas en Huatulco a raíz del mal tiempo, y eso le permitió platicar largo y tendido con la prensa, tanto arriba del avión como en la cafetería del aeropuerto, donde les insistió sobre la necesidad de que haya humildad en el poder, y enfatizó:

“Poder es humildad. Y el poder solo tiene sentido y se convierte en virtud cuando se pone al servicio de los demás. Entonces, nada de fantocherías, se acabó ya el que haya políticos fanfarrones, prepotentes y fantoches”.

Sin duda una gran lección la que vuelve a enviar a todos sus seguidores y a la clase política que debuta gracias a él a partir de este año con cargos y posiciones de poder que quizá muchos jamás imaginaron alcanzar.

Basta con voltear a ver el ejemplo de Durango, donde parece que el poder le está cayendo de peso a Morena y a muchos de los suyos.

Llevan semanas entretenidos y abocados en sus rivalidades internas, con muchas frivolidades de por medio, peleando por cada pedacito de poder, algunos ya subidos al ladrillo y otros buscando influir desde ahora en las candidaturas a alcaldes, síndicos y regidores de 2019.

Yo he sido escéptico sobre la autenticidad del discurso de austeridad y humildad que profesó en sus tres campañas Andrés Manuel López Obrador. Sin embargo, empiezo a creer que él sí va más en serio, mientras sus cuadros se dejan acariciar por el encanto que genera el poder. Muchos, incluso, mareados por haber subido a un simple ladrillo.

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